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Terra
La Coctelera

ARTICULO PRENSA

En 1932, Josef von Sternberg

Esta película para mi tiene una metáfora muy interesante…

"las historias-metafóricas" logran un cambio interno, la visión o el paso a un nivel de conciencia más profundo.

 

Marlene Dietrich interpreta a la fascinante Shanghai Lily

 

En pocas palabras, era una mujer libre para actuar.  Como bien dice el nombre que los chinos le otorgaron “La Flor Blanca de China”. En la filosofía de estos países:

 

*La flor es un objeto de contemplación, natural y simple. 

*Y el color blanco simboliza la pureza.

 

En este exótico drama, tras haber sido rechazada por su amante. Lily se forja una reputación de aventurera. Es libre y decide hacer de su vida su mundo.

 

El reencuentro de dos amantes se desarrolla en un tren con varias características... a tener en cuenta para los amantes del ferrocarril y que José Daniel os describirá:

 

Película rodada casi íntegramente en estudios (excepto estación ferroviaria de Chatsworth del ferrocarril Santa Fe, en California).

 

Descripción del tren, ruedas, vías en la ciudad, combustión:

 

Hablando de combustión…

Las cosas se ponen al rojo vivo cuando estos dos antiguos amantes ataviados con sus mejores galas y condecoraciones, están juntos en un tren con destino a Shanghai, no sin tener que pasar antes por todo tipo de vicisitudes hechas de rencores, reproches mutuos, desconfianza, pero siempre con la fuerza del amor palpitando debajo de cada palabra, cada mirada, cada silencio, cada gesto…

 

Ella se desplaza de Pekín a Shanghai (1.300 Km.): “Tan solo para comprar un sombrero nuevo”.

¿Qué poder se vislumbra en esta frase?

 

Yo diría:

 

“Libertaria y de una gran connotación feminista”, ya que para el año 1931 en que está rodada es muy interesante el punto de vista de su director hacia este personaje femenino. Todo el dominio que éste tenía de la fotografía y de la iluminación, los pone aquí al servicio de su Diva, que aparece en todo momento rodeada de un halo de glamour imborrable, fémina, altiva, poderosa y libre, una mujer sin miedos.

 

El realizador focaliza la atención, más allá del relato, en la estética de las imágenes. Se preocupa, con resultados muy notables, de los juegos de luz y sombra, la composición del dibujo, la distribución del color (negro, blanco y una amplia gama de grises) y la dinámica visual. Busca, sobre todo, la exaltación del rostro de la protagonista, cuya fascinación y sensualidad subraya con encuadres precisos, acompañamientos imaginativos (rostro tras los cristales acompañado de la palma de la mano abierta en forma de estrella) y una compleja y hábil iluminación. La dirección de la fotografía corre a cargo de Lee Garmes ("Lo que el viento se llevó", 1939) y del propio realizador.

 

Es curioso ver cómo esta tratado este guión, ya que el grupo de pasajeros es muy cosmopolitano y de diferentes ideologías y religiones, y entre ellos dos mujeres con poder y valentía. Coincidiendo en un ambiente opresivo, de un tren que nadie tiene la certeza de que vaya a poder llegar a su destino… ella sigue a su aire con su música que la acompaña. La música ofrece festivas composiciones originales de viento, percusión y música añadida del momento, que toma de los discos que Magdalen pone en el gramófono.


Creo que esta película estaba escrita a su medida, ya que la historia de ella cuenta que Marlene Dietrich era una mujer librepensadora en sus gustos sexuales, le gustaba cocinar para sus amantes y deiletarlos con sus artes musicales. Para mí una mujer muy particular y atrevida para su tiempo. Y una gran artista sin miedos, tal y como representa en esta singular película, que refleja muy claramente su poder libertario, que es el que debiera enarbolar cualquier artista. No tiene miedos; esto cautiva y hace que el espectador vea de diferentes formas su actuación. Es decir, que deja al libre pensamiento del observador, su condición y poder.

 

Hay una frase para mí muy interesante, en la que ella se dirige a la otra mujer que comparte su departamento, diciendole:

 

¿No encuentra a las personas respetables muy aburridas?

 

Para mí, el personaje de la Flor Blanca es una mujer sensible, atrevida y culta. Habla con todos y en todos los idiomas que allí coinciden. Cuando empiezan las complicaciones por los temas políticos y militares en los que se desarrolla, las dos mujeres toman unas decisiones sabias y arriesgadas.

 

Hay tantas frases llenas de simbolismos y filosofía en estos diálogos:

 

El tiempo y la vida carecen de valor.

Almas corrompidas.

Dios escucha a todos y reza.

Perdóname por mi falta de fe.

¿Cómo puedo besarte delante de tantas personas?

Muchos amantes van a las estaciones a besarse entre la gente. …

 

 

Esta película fue el mayor éxito cosechado por el tandem director-actriz, y se llevaría el Oscar a la mejor fotografía, además de estar nominada en los apartados de mejor película y mejor director.